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La revolución Navideña November 30, 2006

Posted by Mike in Uncategorized.
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Esta historia es un trabajo que me mandaron para Navidad

Estamos en el año 2142, la navidad es perseguida y aniquilada como a un virus por los políticos y gentes de poder. Tan solo en un pequeño pueblo alejado, más bien aislado, del sur de Argentina se sigue con esta tradición que mucho antes fue tan popular en todo el mundo.
El pueblo es pequeño, apenas tendrá unos setenta habitantes. Algunos son ricos pero tan solo cuatro o cinco. Los demás viven del trabajo duro. Esta dirigido por un alcalde que es generoso y apenas pide unos Kronthas (la moneda de cambio del futuro) como impuesto. Por lo demás, viven bien y pasan desapercibidos gracias a la magnífica idea del anterior alcalde, que propuso que hicieran el pueblo bajo tierra, para evitar el espionaje y miradas indiscretas.
Apenas quedaban ya unos días para Navidad, todo el pueblo esta ajetreado preparando los adornos y haciendo turnos para salir al exterior a comprar algo discretamente, todos menos Thiron, que todas las Navidades las pasaba dentro del internado escolar celebrándolo con sus profesores, porque a él, precisamente a él le habían pillado hace trece años celebrando las Navidades con sus padres cuando él apenas tenía dos años, y claramente sus padres fueron a la cárcel y a él lo mandaron al orfanato. Aunque notó que esas Navidades iban a ser distintas a las de años anteriores, y estaba en lo cierto, pues al levantarse el día veinticinco, se sintió feliz y, aunque no supo muy bien por qué, afortunado. Se cambió y rápidamente fue al comedor del internado, donde debían de estar sus respectivos regalos. Al llegar vio a dos personas desconocidas para él así que se paró y les saludó:
– Buenos días y feliz Navidad – Dijo Thiron
– Hola Thiron – Contestó el matrimonio
– ¿Cómo es que sabéis mi nombre?
– ¿No nos recuerdas? – Preguntó el hombre
– Déjale, apenas tenía unos años cuando nos separaron – Respondió la mujer por Thiron.
En ese momento, Thiron se dio cuenta de que esas personas que estaban ahí de pie sonriéndole le resultaban familiares.
– ¿Papá, mamá?
– ¡Hijo!
Esos fueron los mejores segundos de toda su vida, el reencuentro con sus padres. Le explicaron que ya habían cumplido sus trece años de condena, y que nunca más se volverían a separar de él.
En el pueblo hubo una gran fiesta por ser Navidad, pero sobre todo porque los padres de un niño que se creía que era huérfano habían vuelto, y precisamente por Navidades.
Días después se iban quedando sin recursos y convocaron una asamblea para decidir que hacer. Después de estar tres horas encerrados, el alcalde y otros diez miembros de la asamblea salieron al estrado para comunicar su decisión al pueblo:
– Los diez miembros de la asamblea y yo, alcalde de este pueblo, hemos decidido que ante semejantes condiciones hemos de recurrir a medidas drásticas. Siento profundamente tener que decir esto pero lo diré, debemos ampliar el grupo, y para eso tendremos que trasladarnos a diferentes partes del mundo a intentar convencer a todas las gentes que la Navidad es el cumpleaños de Jesucristo y si no lo celebramos, no seremos buenos cristianos, será duro, pero al final…

DÍAS DESPUÉS EN ESPAÑA
Todo el pueblo junto con más de un billón de personas e incluso el Papa se dirigían a Madrid, para hacer una manifestación a favor de la Navidad. Fue la mayor congregación de gente que jamás hubo en Madrid. Al final consiguieron su propósito. ¡Volvían las Navidades!

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